Material tomado del libro "Bendiciones y Milagros" de la autora Consuelo Carrillo, editorial Grupo B. Vergara. No se puede reproducir sin permiso por escrito.

¡Cambia Tu Vida..!

Vamos a cambiar, podemos hacerlo. Tú puedes cambiar tu vida. Al final te daremos como un regalo especial que te haces: el maravilloso "Método de la chingüiña". Porque ya sabes: Lo que damos a la vida, la vida nos devuelve. Si creemos que es cierto, es cierto y el Cosmos nos apoya en la certeza, así como nos apoyará cuando cambiemos esas certezas.

Por qué lo creemos? Lo principal es el lavado de cerebro, perdón, el acondicionamiento mental, físico y de comportamiento que nos enseñaron desde pequeños. Nos dijeron qué pensar, qué decir, cómo sentir, de qué forma actuar en cada una de las circunstancias de la vida, igual que sus padres lo hicieron con ellos y los padres de sus padres, así hasta el infinito, una vida llena de "deberías".

Somos la consecuencia y la obra terminada de acuerdo con esos parámetros. Tanto que vamos llenando de piedritas nuestros propios zapatos y volvemos a repetir todo. Creamos el mismo ambiente, utilizamos idénticas expresiones y exigimos –como lo hicieron ellos con nosotros- obediencia absoluta. Y parece que nos rebelamos. En muchos casos la idea que prevalece es: "yo no soy así, precisamente porque lo hicieron conmigo no lo haré con mis hijos", pero ¿adivinen qué?, si le rascamos un poquito, nos damos cuenta que eso no es cierto y que estamos repitiendo repetimos las conductas aprendidas, poco benéficas para nuestro ser, íntimamente convencidos de que no somos lo suficientemente buenos en y para nada. Y con esa certeza, nos rodeamos de personas atraídas por esos patrones de conducta inconscientes que refuerzan el todo. Son aquella gente "tóxica" de la cual debemos huir.

Ah, pero no es tan fácil ¿verdad? Porque no hace falta que nos critiquen, humillen o llenen de trabajo inútil, nosotros solitos lo hacemos, nos repetimos que "ellos" los de afuera, tienen razón y nuestro castigo (también nos encanta castigarnos) es sentirnos tontos, inadecuados, culpables y temerosos. Esperen, acabamos de dar en el clavo, es decir la solución: el miedo es lo que está detrás de todo. Porque si no nos portamos bien (y nadie se porta bien según los parámetros de muchos padres y educadores) ninguno nos va a querer y nos condenarán a lo peor que le puede pasar a un ser gregario que es parte de una manada, como somos los humanos: quedarnos solos.

Entonces recordamos cuando éramos tan indefensos que si no hacíamos lo que nos habían amaestrado para hacer, las consecuencias podrían ser unos cuantos regaños y azotes, pero también que nos dejaran en el rincón, o nos encerraran en un cuarto o que… ¡Horror de horrores!, ya no nos tomaran en cuenta, que no nos hablaran. La llamada "Ley del Hielo", pues.

Y las enseñanzas perduran, las utilizamos a diario con nuestros allegados y sentimos rencor y dolor y ni siquiera sabemos que los sentimos, pero tenemos migrañas y jaquecas y se nos desarrollan desde cánceres hasta gastritis, sinusitis, artritis y todas las "itis" que significan inflamación, dolor y muchas veces nos incapacitan pero nos sirven para llamar la atención cuando menos por un tiempo, pues cuando se vuelve una conducta crónica de lo mismo una y otra vez, les caemos mal y nos evaden, se cruzan la calle, dejan de llamarnos, pasan a un lado deseando ser invisibles.

Y tú no tienes la culpa de que te hayan educado así, ni tus padres ni los demás ancestros que simplemente repetían lo que aprendieron a su vez. No hay porque culparlos a ellos tampoco, no tenían cómo comparar, lo hicieron lo mejor que pudieron dadas sus circunstancias particulares de raza, religión, ubicación, conocimientos y demás. Así que si los consideras responsables, deja ir esa creencia errónea. Y aún cuando hayan sido lo peor de lo peor o te hayan abandonado, es también hora de perdonar y soltar porque un sentimiento así te hará infeliz siempre, toda tu vida y harás infelices a los demás.

Amarte como eres, tener la disposición de cambiar, de soltar lo que te está haciendo daño es la solución. No es fácil, lo harás paso a paso, tendrás retrocesos pero también avances espectaculares. Llénate de posibilidades. Cambia los "debería" que plagan tu mente por "¿que pasaría si…? Abre tu pensamiento, explora, inventa, crea otra forma de considerar las cosas, de diseñarlas y darles el valor que tú quieras porque solamente tú calificas y decides cómo sentirte respecto a cualquier situación. Tú puedes cambiar tu vida. Claro que puedes. Aquí tienes el famoso método de la chingüiña (una chingüiña es el pedacito seco de secreción que muchas veces tienes en el ojo al despertar). Ta, ta, ta, tan, aquí va….

ESTE ES EL MÉTODO DE LA CHINGUIÑA

Siempre, al momento de cobrar conciencia para comenzar un nuevo día haz conciencia de tu cuerpo, respira tres veces aire dorado profundamente, expíralo con fuerza desechando toxinas y malos humores. Ahora y antes que cualquier otra cosa, antes dequitarte las secreciones de los ojos llamadas "chinguiñas"cmírate en un espejo con amor, platica contigo, di que eres la máxima obra de la creación, siente la alegría de contemplarte tal y como eres, de abrir los ojos a un nuevo día rebosante de certezas, pues hoy vas a triunfar, a ser la persona más simpática, inteligente, oportuna, vibrante, tan pletórica de energía y centelleante como la luz de Sol reflejada en el mar.

Siente cómo tu cuerpo burbujea con entusiasmo y hace explosión como los más fabulosos fuegos artificiales que suben uno tras otro al cielo para alcanzar las estrellas y derramarse en miríadas de formas y colores para deleite y asombro de quienes tengan la suerte de contemplarte ese día.

Dilo, siéntelo profundamente, que esas creencias y todas las demás que quieras agregar diariamente a este ejemplo, formen uno con tu ser más íntimo. Y antes de ponerte los zapatos, sacúdelos fuertemente para sacar las piedritas que fuiste poniéndoles en el camino de la vida, sintiendo que te perdonas, te aceptas, te amas y estás en el proceso de la perfección total, de ser todo, de dar todo para que se multiplique y regrese a ti; de tener y tomarlo tooodo. Porque tú puedes, claro que puedes.

OJO.- La reproducción total o parcial de este material sin permiso de "GrupoB", los editores  del libro "Bendiciones y Milagros" de la autora Consuelo Carrillo, está penada por ley. Todos los derechos de contenido, nombre y marcas, están reservados.



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