bendiciones y milagros libro de Consuelo Carrillo
Diamantes Takiones 
Varas de Poder
Los ángeles existen para ayudarnos y el auxilio recibido siempre ha sido generoso y oportuno, cuando se llama a un ángel de cualquier categoría, no solo nuestro guardián, recibimos su emanación inmediatamente, algunos lo sienten como un Cambio en el ambiente que se suaviza, otros como una leve brisa o un perfume sutil de flores, pero siempre nos traen avisos, indicaciones de hacia donde debemos ir.

Son servidores de Dios y su existencia está dedicada a entonar himnos para alabar su gloria, cumplir su voluntad y transmitir sus mensajes de allá para acá, al igual que los humanos enviamos nuestras peticiones al creador de acá para allá. Se cumple una vez más el principio del Kybalion y las Tablas Esmeralda de Hermes que dice “como es arriba es abajo y como es abajo es arriba”.
En documentos sagrados como la Biblia son mencionados más de 300 veces, por ejemplo: en el Libro de las Revelaciones (8:2) se dice: “Y vi a los siete ángeles, que estaban de pie ante Dios”

En el islamismo se menciona a cuatro arcángeles o malakhs: Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel, uno más de los que reconoce la iglesia católica. Están dedicados únicamente a servir a Dios. Sus nombres son parecidos: Jibril y Mikail, también están Azrail e Izrafil (Rafael) y algunos menores como Rakib, Athid, Nakir, Munkar Harut y Mankut, que tienen a su cargo más ángeles, mientras que ocho sostienen el trono de Dios. Se dice que hay mezquitas visitadas por 70 mil ángeles distintos cada día.

En el budismo se les llama bodhisattvas, son personas perfeccionadas a lo largo de su vida que ascienden al nirvana pero después de dedicar varias “vidas” al servicio de la humanidad. El budismo japonés tiene a sus tennin, o espíritus-ángeles.

Entre los hindúes, apsaras y devas se dedican a hacer felices a las personas, ayudándolas, guiándolas, acompañándolas, enseñándolas, protegiéndolas. Igual que los ángeles de la cristiandad.

Y 600 años antes de Cristo, el profeta persa Zoroastro predicaba que los ángeles o farishtas eran servidores de Dios, pero también intermediarios directos con los hombres, recomendaba sin embargo, tener mucho cuidado porque había diferentes clases angelicales y no todos los seres de luz eran bondadosos.

En el zoroastrismo que algunos consideran es la fuente principal de la biblia, los ángeles de la humanidad son yazatas y los más cercanos a cada persona se llaman fravashi. En Persia, hoy Irán, se encuentra el Amesha Spentas, que se cree es la alusión más antigua de arcángeles, equiparados a deidades babilonias.

En Babilonia, el profeta Mani, creador del maniqueísmo, enseñaba que cada persona tiene un ángel guardián especial llamado al-Taum (el gemelo), pero solamente podía ser conocido después de la muerte, cuando la tomaba entre sus alas para llevarla al siguiente reino o reencarnación.

Los esenios, una secta religiosa que existió en Qumran, no muy lejos de Jerusalén, aparentemente quienes escribieron los rollos del Mar Muerto y donde se dice que Jesús fue educado durante los años de su desaparición, creían que todos debemos comunicarnos con nuestros ángeles en la mañana, para recibir guía y consejo y en la noche, para hacer un recuento de lo aprendido y agradecer.

Entre los griegos existían los daimones, una especie de ángeles o seres creados por la divinidad intermediarios entre los dioses superiores y la raza humana (Eros). También eran el alma inmortal de los antepasados quienes siendo perfectos en el cielo podrían derramar bienaventuranzas. Se creía igualmente que un daimon era la voz de la propia conciencia.

En el Testamento Griego de Levi, parte de Los Testamentos de los Doce Patriarcas, se dice que “Dios y los arcángeles moran en el cielo más alto”.
En Sumeria, está la representación más antigua de un ángel, que data de seis mil años. Es una figura con alas, vertiendo el agua de la vida en una copa. Algunos esotéricos se atreven a decir que es la copa original luego considerada como el Grial.

En diversas religiones, en diversas jerarquías, los nombres más conocidos son los mismos y algunos adicionales: Miguel, Rafael, Gabriel, Uriel, Raguel, Zerachiel, Zachariel, Remiel, Chamuel, Zadquiel, Jophiel, Metatron.

En la iglesia católica, se reconoce como función principal: “Adorad al Señor, vosotros todos !Oh ángeles suyos!» -(Sal 96. 7).  Y  “Bendecid al Señor todos vosotros, oh ángeles suyos, vosotros de gran poder y virtud, ejecutores de sus órdenes, prontos a obedecer su voluntad”. “Bendecid al Señor, todos vosotros que componéis su celestial milicia. Ministros suyos que hacéis su voluntad”. (Sal 102. 20,21)

Y SIN EMBARGO, EXISTEN

En el año 325 DC, el primer concilio ecuménico reconoció la existencia de los ángeles, siendo tal la adoración de la gente que decidieron prohibirlos. No fue sino hasta el Concilio de Nicea (787 DC) determinó que “los ángeles no eran del todo incorpóreos o invisibles, sino dotados de un cuerpo delgado y caliente”
Este séptimo sínodo ecuménico confirmó la existencia angelical, reconoció como válida la jerarquía (ver capítulo: Qué son los Angeles) creada por Dionisio el Aeropagita hacía 300 años, conocido como “seudo Dionisio”. Dionisio pensaba que los ángeles son como motas de polvo de oro, plata o bronce. También, como joyas rojas, blancas, amarillas y verdes.

La alemana Santa Hildegarda (1098-1179), decía ver ángeles como estrellas rojas y blancas destellando en el cielo en círculos concéntricos respetando las jerarquías, pero creía que solamente las personas buenas tenían un ángel guardián.
Entre los poetas, escritores y místicos de todos los tiempos, las definiciones eran similares: Jacob Boheme, en el siglo diecisiete pensaba que los ángeles eran como flores, Thomas Traherne decía que eran como joyas brillantes, Charles Baudelaire los ataviaba con túnicas flotantes de color morado, dorado y malva.
El sacerdote Johan Tauler, por los años de 1330 decía que los ángeles no tienes manos ni pies ni forma ni materia, “solamente puede ser percibidos con los sentidos”.

John Dee (1527-1608), el famoso mago, decía tener comunicación directa con el reino de la luz mediante códigos secretos hablados y escritos, parte de ellos siguen siendo empleados por la orden esotérica Golden Dawn.

El científico sueco Emmanuel Swedenborg (1688-1772), dijo haber tenido pruebas de la existencia angelical por haber estado con ellos en el cielo. Afirmaba que están por millones y millones a nuestro alrededor pero no podemos verlos al no reflejar los rayos solares y su vibración es tan alta que cuando se han aparecido en la Tierra, se ven como lechosos o transparentes y en realidad lo que parecen alas y aureolas son haces de energía brillante que los antiguos no supieron interpretar porque no tenían forma de describirlo o interpretarlo.

El poeta William Blake (1757-1827), también creía lo mismo, que estamos en el reino de los ángeles pero sin darnos cuenta que también hay ángeles malos. El filósofo Rudolph Steiner (1861-1925) fundador de la Sociedad Antroposófica, dijo haber estado con ángeles desde la niñez cuando se hacen más presentes, pero que están siempre disponibles al momento en que los llamemos.

Steiner afirmaba que los seres de luz pertenecían a dos elementos naturales. Los ángeles eran de agua. Los arcángeles, de fuego. Miguel era un archai (así llamaba a una tercer jerarquía) entre el aire del cielo y la tierra, afanado en ayudar a la raza humana.

Y Billy Graham, el autor más conocido sobre angelología escribió en 1975 sobre los “agentes secretos de Dios” cree que podemos sentir a los ángeles y arcángeles pero no a los de categorías superiores, pues ni siquiera imaginamos el nivel de altas vibraciones que los componen.

Tu libre albedrío de creencias puede o no reconocer que existen los ángeles, pero déjame repetirte una cosa: De que los hay, los hay. En los Estados Unidos, con una gran mayoría de religión protestante, 75% de encuestados creen en estos seres de luz.